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La Biología Total de los Seres Vivientes La Biología Total de los Seres Vivientes es la reunión de varios conceptos científicos que nos permite comprender la mecánica emocional que da origen a las enfermedades y los comportamientos. La simpleza y precisión con que el cerebro biológico actúa en pos de lograr su único objetivo, el mantenernos vivos en el instante siguiente, explica en todos los casos la aparición de respuestas biológicas inhabituales, que solemos llamar “enfermedades” o “patologías”. Nada en la Naturaleza escapa a las leyes biológicas y mucho menos las enfermedades. Todas son programas perfectos de supervivencia perfectamente orquestados y definidos por el cerebro. Ninguna enfermedad es anárquica, todas tienen orígenes precisos y aunque no siempre esos orígenes son evidentes y fáciles de encontrar, siempre responden a una tonalidad conflictiva en función de la vivencia que se dió a ese conflicto. Mientras creamos que las enfermedades son maldiciones, lo seguirán siendo. Cuando comprendamos que son solo programas biológicos que pueden ser desactivados, enfermaremos mucho menos.
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El Ser Viviente como un Todo
El hombre ha estudiado la evolución humana de manera exhaustiva en lo que a especie se refiere. Somos una especie animal, territorial como muchos otros miembros de la naturaleza, aunque poseemos características bien diferentes de los demás. Al comprobar las diferentes transformaciones que se operan en el feto humano en formación, con branquias, varios pares de tetillas por momentos, una cola, podemos aseverar que Darwin tenía razón en su teoría. Por supuesto, la ciencia avanza a una velocidad razonable (a la velocidad de la razón, justamente) y es por eso que un cambio tan brusco en la comprensión del funcionamiento biológico de las especies deberá aguardar a que la razón, muchas veces oscurecida por cuestiones que nada tienen que ver con lo investigativo, termine por rendirse ante la evidencia infalible de leyes que no responden a teorías humanas sino a principios estrictamente biológicos. Cuando Ptolomeo afirmó que el universo giraba alrededor de nuestro planeta lo hizo siguiendo el modelo científico de comprobación. Científicamente tenía razón. Pero eso no hizo que el planeta detuviera su circunvolución alrededor del Sol. No solo su comprobación no era correcta sino que era exactamente lo opuesto a la realidad. Eso mismo es lo que ocurre en este principio del tercer milenio: realidades diametralmente opuestas a la verdad científica. Veremos esta vez si la ciencia vuelve a hacer el mismo ridículo que en la época de Galileo. Según los principios de la Mecánica Emocional Evolutiva® que representa a la historia de la humanidad como una simple sofisticación de las mismas experiencias generadoras de las mismas emociones colectivas e individuales, es inevitable que así sea.
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